
Hace unos años, cuando estaba en la maestría, un grupo de estudiantes brasileños nos hicieron una revisión de la política de su país en los últimos 15 años. No pude evitar ver las similitudes entre los acontecimientos políticos en Brasil y Perú. Es una lástima que el 2006 en vez del Lula que nos tocaba hayamos terminado con una versión bastante más desdibujada e irregular. Pero a lo que iba es a lo útil que resultan las experiencias en otros países para poner algo de luz sobre nuestra realidad.
En Uruguay, como era previsible y ante el espanto de Aldo Mariátegui ganó José ‘Pepe’ Mujica, el candidato del izquierdista y oficialista Frente Amplio. En el Perú se hace mucho hincapié en su pasado como “tupamaru”, algo que suscita mucho menos escándalo en otras realidades. Digamos, al menos, que Mujica ha tenido más éxito que un candidato peruano en tomar distancia del extremismo y abrazar corrientes más moderadas. Lo interesante es que Mujica ganó ampliamente en la capital Montevideo demostrando el poder que tiene la izquierda en las grandes urbes latinoamericanas (corriente en la que Perú no se suscribe y es la excepción de la región). Lacalle, en cambio, ganó en la mayoría de los departamentos (rurales) de Uruguay. Aunque los conservadores peruanos preferirían etiquetar esta elección como el voto de los “electorados”, la verdad es que los resultados reflejan mucho más lo que ocurre en los Estados Unidos. De hecho, los departamentos que votaron por Mujica son los que tienen un promedio de ingreso mayor.
La realidad de Honduras es mucho más compleja. Se ha vuelto aún más compleja que hace una semana pues tenemos un presidente electo en una elección relativamente limpia, Pepe Lobo. Irónicamente, Pepe Lobo perdió la elección contra Zelaya hace unos años, cuando Zelaya era más bien representante de un partido de derecha. Zelaya no ha desaprovechado esta oportunidad para seguir dañando su credibilidad, su cálculo de que hubo poco menos de 80% de ausentismo está totalmente fuera de la realidad. En cambio, Pepe Lobo parece estar diciendo las cosas correctas, intentando hacer control de daños. Lo único cierto a estas horas es que ninguna solución podrá negar los resultados de los comicios del domingo, no importa que tanto se esté en contra del golpe de estado. Si se confirma que la presencia de electores en las urnas fue significativa, la solución podría venir por allí.







