Monday, January 18, 2010

Perú 2016: Cualquier parecido con la realidad es improbable

Es enero del año 2016 y el sol no se ha aparecido por Lima. Los más memoriosos cuentan que el 2010 fue muy parecido y que el cielo cubierto fue cosa de todos los días aquel verano. Pero si el sol no calienta, si lo hace una campaña electoral a toda máquina.

El presidente Luis Castañeda ha logrado repuntar sus índices de popularidad y ahora supera el 50% sin problemas. No ha sido una presidencia fácil: si bien invirtió fuertemente en infraestructura (acabó finalmente la autopista doble de Piura hasta Arequipa) y logró que la costa peruana prospere aún más, no logró que la salud, la educación y las instituciones del estado funcionen a la altura de un país que ya ha logrado disminuir la pobreza a 20%. Esta pobreza sigue concentrada en el sur andino, que no ha visto mejorar su calidad de vida. El presidente, además, suele ser muy parco con la prensa y los opositores critican su autoritarismo y la falta de dialogo. Su gran mérito para mejorar su popularidad ha sido su rápida acción en el terremoto de Tacna demostrando mucha mejor capacidad gerencial que en el terremoto del 2007 en Pisco.

La última encuesta de Ipsos-Apoyo indica que Alejandro Toledo viene liderando las intenciones de voto. Toledo es la cabeza de la nueva Concertación Peruana, una alianza entre Perú Posible y el PPC hecha a medida de la Concertación Chilena (que retomó el poder en Chile en el año 2014). Con un discurso de centro-izquierda, Toledo sólo pudo llegar cuarto en el 2011 y descubrió que necesitaba de más apoyo en el segmento A/B para poder conseguir este 5% adicional que le permitiera pasar a la segunda vuelta. Lourdes Flores, por otro lado, quedó relegada en el 2011 y no vio otra opción para quitarse el mote de la ‘candidata de los ricos’ que aliarse a Perú Posible. La gran pelea fue por quien debería liderar la plancha presidencial, si Lourdes o Toledo. Lourdes declinó cuando las cifras favorecían a Toledo y advirtió que el voto femenino ya estaba siendo capturado por Keiko Fujimori, pero puso como condición tener derecho de veto sobre el primer ministro y el compromiso de liderar la alianza en el 2021.

A pocos pasos está la ‘Alianza’, una unión natural entre la Alianza para el Futuro de los fujimoristas y la Alianza Popular Revolucionaria America, el APRA. ¡Hasta en el nombre han logrado coincidir! Luego de la muerte de Alberto Fujimori en el 2014 debido al recrudecimiento de su enfermedad, el fujimorismo logró que el eje de su campaña deje de girar en torno al indulto al ex – presidente, un indulto muy controversial que a la postre, evitó que Keiko se alzara con la victoria en la segunda vuelta del 2011. Si bien el fujimorismo vio con buenos ojos los votos cautivos que le podría aportar el APRA, los viejos líderes apristas no vieron con igual simpatía estar en el mismo barco que los hombres de naranja. Un senil Alan García (al costado de un adolescente Federico Danton) logró, sin embargo, que la Convención Aprista aprobara la nueva alianza con un emotivo discurso salpicado de versos de César Vallejo y que recordó la persecución aprista en el siglo XX, buscando paralelos con Piérola, Benavides y Ramón Castilla. Los historiadores se apresuraron en indicar que aquellos paralelos no existían y que el discurso de Alan había estado plagado de errores. Poco días después Alan García minimizó dichas críticas diciendo que los historiadores eran ‘idiotas’, y que en un nuevo gobierno ya se estaba planeando la construcción de la nueva torre ‘Armando Villanueva’ que destronaría a la Torre Burj al Arab de Dubai como la más alta del mundo. El Perú es el más grande de todos los países, añadió.

En un alejado tercer lugar está Ollanta Humala y su Partido Nacionalista, que aún mantiene una alta votación en los departamentos del sur. Luego de la caída del Chavismo unos años atrás, Humala abandonó su discurso radical pero todavía le es difícil lograr aceptación en la clase media costera. Sin embargo, es codiciado por ser el que podría dirimir una segunda vuelta entre Toledo y Keiko. Aún más abajo está Manuel Masías, el abanderado de Castañeda. A pesar de la relativa popularidad del presidente y el haber liderado brevemente los sondeos de opinión un año atrás, Masías fue incapaz de capturar el voto fuera de Lima y su candidatura se desinfló. Hay, además, muchas candidaturas pequeñas que no llegan al 1%. Fernando Tuesta ha dicho que hay que cambiar las reglas electorales para fortalecer los partidos y evitar la multiplicación de candidaturas enanas.

Los candidatos ya no están peleándose por aparecer en la televisión sino por tener más followers en su cuenta de Twitter y más fans en su página de Facebook. Peru21 ya ha organizado un “Twitter-Debate” para febrero que recogerá las preguntas y opiniones de cientos de miles de tuiteros en la inmensa y creciente tuitósfera peruana. Sin embargo, a pesar de la aparente institucionalidad de la vida política del país, Augusto Alvarez Rodrich acaba de recordarnos que “en el Perú cualquier cosa puede pasar”.

2 comments:

  1. wow, buenisimo!
    pero ... y Bayly?!

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  2. Bayly tuvo que cancelar su campaña en el 2011 debido a un ají de gallina que se comió en un mercado, el cual le ocasionó mayores problemas de salud y agravó sus malestares hepáticos.
    En el 2016 apoya fervientemente a Humala, entre otras cosas, porque es el único candidato que ha prometido legislar por las uniones del mismo sexo y ha incluido en su lista congresal a miembros de la comundad homosexual de Tarapoto.

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