Wednesday, April 6, 2011
Chapa tu Escenario
Por: Fernando Vivas Tengo una idea dramática de los escenarios políticos. En primer lugar, porque el concepto tiene una filiación de película, más dramatúrgica que propiamente escenográfica. Me explico: el origen del término se remonta a la Commedia dell’Arte italiana, donde se usaba para describir el resumen de las acciones representadas. En español derivó al espacio físico de la representación, a lo que llamamos ‘escena’, pero en inglés ‘scenery’ mantiene su significado teatral original y en francés ‘scénario’ significa guion cinematográfico y es más estimable cuanto más suspenso, emoción y giros imprevistos contenga. En segundo lugar, los mejores escenarios, fílmicos o políticos, son esencialmente dramáticos porque son obra conjunta de los hombres y de Dios (o del azar estadístico, que es la divinidad electoral de los ateos). Por ejemplo, en esta coyuntura, el destino (una forma ambigua para referirme a Dios o al diablo) nos ha impuesto, hasta las últimas encuestas publicadas, a Ollanta Humala como favorito. Frente a este designio, mi humana impotencia intenta chapar un escenario posible, como quien chapa la combi porque es la última y no sabes si te llevará al cielo o al infierno. Así me pongo de melodramático, como muchos de ustedes, aunque luego de las dos vueltas seguro que se me pasará. En esta ruta agónica de la combi espero llegar al escenario de mi ‘wishful thinking’, que es el de Humala/Toledo, aunque sé muy bien que en su lugar puede ser Humala/Keiko o Humala/PPK. Temo la polarización ética e ideológica que supondrían los dos últimos y creo, por el contrario, que Toledo, enfrentado a los argumentos persuasivos de Humala (que los tiene, claro que sí), sabrá afirmarse en el centro de las expectativas nacionales, de las exigencias redistributivas, del trato ponderado al capital nacional y extranjero. El debate no solo será sobre el mistificado modelo sino sobre la real tentación autoritaria. Creo que, si exhibe lecciones sacadas de su primer gobierno, si amplía su convocatoria plural y corrige sus falencias y caprichos nepotistas, podría hacerla mejor. Es mi mal menor y estoy abierto a otros escenarios. En fin, chape este u otro escenario que su buena voluntad le permita encontrar y prepárese para lo que se nos viene. Dos de los candidatos de baja intensidad (la definición es de Fernando Tuesta) cobrarán la intensidad que les fue esquiva el domingo pasado, nos obligarán a reafirmar nuestro voto o, quién sabe, a replantearlo. Suerte a los peruanos.
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